miércoles, 5 de junio de 2013

Acto 2: Los niños perdidos


Los niños perdidos estaban esperando la llegada de Peter, tenía que volver con nuevas historias que contarles. Wendy, John y Michael iban volando hasta Nunca Jamás con Peter Pan, pero Peter se había olvidado de enseñarles como parar. Preocupados, los niños comentaban cómo iban a tomar tierra, John le sacó del pico de un águila un trocito de comida lo bastante grande, según él, para los tres hermanos. Peter se acercaba, pero se olvidó de quienes eran, era curioso que el mismo Peter le recomendase a Wendy que siempre le dijera "soy Wendy".
Pero la calma se acabó rápido, primero los piratas, que vieron la luz que emanaba de Campanilla y abrieron fuego contra los niños. Con suerte pudieron esquivar los cañonazos y ahora el País de Nunca Jamás comenzaba a revivir, las hadas dormidas se despertaban, los animales invernando salían de caza.
Fue entonces cuando Campanilla se adelantó hasta el lugar donde se encontraban los niños perdidos. Hay que decir que Campanilla no era mala del todo, tampoco era buena del todo, pero las hadas eran tan pequeñas que solo pueden albergar un sentimiento, y ahora, la celosa Campanilla les transmitió a los niños perdidos las órdenes de Peter: matar al pájaro Wendy.
Peter era el capitán, podían estar días sin comer, pero jugaban a que tenían comida y Peter era el que más se metía en el papel, por lo que el resto también tenía que jugar. Estaban los Gemelos, pequeños. Luego Lelo, no el menos valiente, pero sí el más desgraciado de toda esta pandilla. Avispado, alegre y jovial, seguido de Presuntuoso, el más engreído de los chicos. Rizos el cual se había entregado tantas veces cuando Peter decía "el que haya hecho esto que dé un paso al frente".
Lelo se dispuso a disparar a este pájaro, al cual acertó y derribó. Orgulloso se quedó frente al cuerpo del pájaro Wendy, pero no era un pájaro, era una señorita, cuando Peter llegó entusiasmado para contarles que les había traído a una madre para que les contara cuentos descubrió el cuerpo de Wendy. Casi iba a ajusticiar a Lelo cuando descubrieron que el beso de Peter había salvado a Wendy que lo llevaba atado al cuello. Le construyeron una casita al rededor para que puediera descansar.
¿Y John y Michael?

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